Ante los recientes hechos violentos ocurridos en contra de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa (Guerrero, México) se ha abierto una herida en la sociedad mexicana que, con el paso del tiempo, en lugar de sanar, se ha vuelto una laceración purulenta cuyas deyecciones son la indignación y el repudio que se extienden alrededor de todo el orbe.


