El ritmo, el sonido, el movimiento, el gesto de amor, la alegría y la risa son el abono que prepara el terreno para el sano crecimiento multidireccional del niño. Con esos estímulos desarrollará dos importantes aspectos que contribuyen saludablemente a la vida. Por un lado la apertura a una socialización sin dificultades y, por otro, la predisposición viva por aprender.
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